Motobomba de gasolina:
Los motores de gasolina se recomiendan para el uso ocasional, son más silenciosos que los diésel y suelen ser de 4 tiempos. El mantenimiento es equiparable al de cualquier otro motor y se limita a comprobar periódicamente el nivel de aceite, el filtro de aire y la bujía. La puesta en marcha también es más sencilla, incluso después de una parada prolongada.
A nivel de costos, el motor de gasolina es más económico que el motor diésel y más ligero de manejar. Las motobombas de menor cilindrada se fabrican con motores de 2 tiempos y funcionan con mezcla (gasolina + aceite en un mismo depósito).
Motobomba diésel:
Los motores diésel están recomendados para el uso regular e intensivo. Suelen utilizarse para motobombas de gran potencia (especialmente en las dedicadas a la protección antiincendios) y son mucho más ruidosas. Su mantenimiento es más exigente, al igual que su puesta en marcha: las motobombas grandes disponen de arranque eléctrico.
Una motobomba diésel es más cara que una de gasolina, su mantenimientos más frecuente y precisos: arranque, calentadores, filtros, nivel de aceite, inyectores. Las unidades diésel suelen montarse en un armazón con ruedas para facilitar su transporte.



